Desde Abejar (II)

Hoy, como es sábado, y suele estar todo petado, hemos ido a Soria… puestos a ver gente, vayamos donde siempre la hay.

El el hotel, nos han dado una indicaciones de qué ver, así como un pequeño mapa, por lo que todo lo que habíamos preparado de la wikipedia (un montón de papeles que Alicia había estado imprimiendo) y otras webs de turimos no nos hizo mucha falta.

Empezamos la visita a Soria por el monasterio de San Juan de Duero, donde se puede ver los arcos de un claustro ya en ruinas, perteneciente a la orden de los Hospitalarios.

Luego fuimos a la ermita de San Saturio, construída en plena roca a las orillas del Duero. Es como una cueva, con sus habitaciones, escaleras para ir a otra planta…

De vuelta al centro, intentamos ir al Parador, pero entre la señalización y que el TomTom no lo tengo actualizado, la cosa se nos hizo imposible. Hubo incluso un momento, en la Soria profunda a donde nos llevó el invento del infierno, que pensé que el coche volcaba al girar en un calle con gran pendiente.

Al fina, dejamos el coche en un parking, mucho mejor que en cualquier sitio por ahí, así que, ya andando empezamos a recorrer el casco histórico.

Comenzamos por la Iglesia de San Juan de Rabanera, pero estaba cerrada, aunque a última hora, antes de irnos de Soria, la vimos abierta, con un guía de los más peculiar, pues se enfadó por no estar atendiéndole… y que luego nos cobre.

Continuamos con la Alameda de Cervantes, un parque como cualquier otro, aunque con ermita incorporada. Frente a éste tenemos el Museo Numantino, al que pudimos entrar gratis por ser sábado.

Para comer, como estamos en modo “costra”, buscamos un chino, pero al preguntar a una señora mayor dónde podría haber uno, no dejaba de hablar, y como encima le caía de paso… menos mal que con la excusa de un semáforo en verde, nos pudimos deshacer de ella.

Continuamos con la Iglesia de Santo Domingo, donde vimos unas monjas en el altar rezando… no sé si estaban dormidas o eran maniquíes, porque no se movían nada de nada.

Tras ver algún que otro monumento y la Plaza Mayor, decidimos irnos, no sin antes explorar un poco, siguiendo cualquier señal de sitio de interés turístico.

Así, pansando Abejar, nos dirigimos a Molinos del Duero, buscando la Playa de Pita, en el Pantano de la Cuerda del Corzo. La orilla es de arena fina y el agua cristalina, aunque muuuuy fría.

Tras pasar por Molinos y ver unos lugareños cortando leña para el invierno, nos volvimos al Hotel para terminar el día.

Ahora toca un poco de jacuzzi, que ya nos han explicado cómo darle a las burbujillas.

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2 thoughts on “Desde Abejar (II)

  1. Vaya fallo… se nota que el editor off-line de posts no tiene corrector. En cualquier caso, veo que es un error recurrente, aunque ya está corregido en todas las entradas.

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