Desde Abejar (V)

Hoy, por fin, ha tocado ir al Cañón del Río Lobos.

En el instituto, hace algunos años, nos llevaron de excursión. Tenía muy buenos recuerdos, pues quizás fue el primer “senderismo” que hice.

Comenzamos con el Puente de los Siete Ojos, donde a un lado está la provincia de Soria y al otro la de Burgos. Lo recordaba más grande, pero realmente es bastante pequeño, eso sí, con sus siete arcos u ojos.

De allí, fuimos al Centro de Interpretación, o Casa del Parque, en Ucero, para que nos den mapas, además de aprender sobre la fauna que nos íbamos a encontrar una vez dentro de cañón.

Siguiendo la ruta indicada, llegamos a la ermita de San Bartolomé, contruida por los Templarios, pasando entre las paredes casi verticales, de origen kárstico. En ellas, hay socavones y, justo enfrente a la ermita, una cueva, que intentamos explorar, pero la luz escasea y tampoco es momento de hacer tonterías.

Mientras los buitres hacen círculos aguantando las corrientes térmicas para no tener que aletear, seguimos el camino, profundizando en el cañón. Pudimos ver un ratoncillo, una rata de agua y un ciervo, que se quedó mirando justo el tiempo que tardó Alicia en coger la cámara, momento en el que desapareció.

De vuelta, pues no lo hicimos entero, son 25 Km, subimos al mirador de la Galiana, desde donde ver el tramo final del parque. Mientras comíamos, los buitres pasaban, aprovechando las corrientes, tan cerca, que podías oir el ruido que hacen al rozar con el aire, muy parecido a una cometa con viento ligero, alguno aleteaba, pudiendo escuchar también este movimiento.

Nuestra siguiente estación fue El Burgo de Osma, cuyo centro histórico está muy bien cuidado, con su muralla, foso, Catedral (en la que cobran por entrar), plaza… hay una calle, con sus soportales, que me recordaba a la Calle Mayor de Alcalá de Henares. En la plaza pudimos comer Torta del Beato, de la que dicen que el pecado es no probarla. La verdad, era un bizcocho normal, con azucar molida encima, pero bizcocho (de limón).

De vuelta, como nos quedaba un camino rural que recorrer en el mapa, por ahí fuimos a Muriel el Viejo, pasando por Cubillos, un pueblo abandonado y fantasma.

Finalmente, llegamos a la ermita de La Blanca Corona y de ahí, vuelta al hotel.

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4 thoughts on “Desde Abejar (V)

  1. Bueno… Lo del Cañón del Río Lobos fue duro. Te recuerdo que no nos quisieron decir cuántos Km eran para evitar que nadie se rajes… Continuamente decían: “…ya casi estamos…” 😀

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