En Milán

Esta semana me ha tocado ir a Milán por motivos laborales.

En principio, tenía que ir los días 10 y 11, así que, aprovechando que el 9 era festivo en Madrid, en vez de ir ese día a última hora para hacer noche directamente, ¿por qué no ir en el primer vuelo y ver un poco Milán?.

Llamamos al hotel que me habían reservado mis compañeros de Italia, el Novotel Malpensa (al lado del aeropuerto del mismo nombre) y nos comentaron que la habitación doble era indiferente que fuesen una o dos personas, sólo tendríamos que pagar los desayunos, así que, pillamos un par de vuelos: la ida con EasyJet y la vuelta con Vueling.

Salimos de la Terminal 1 de Barajas y llegamos a la 2 de Malpensa. Ambas antiguas y pequeñas. Hicimos el check-in en el hotel, dejamos los petates y nos fuimos a Milán.

Llegamos a la Estación Central y de ahí, en metro (un bono de un día entero para todo tipo de transporte por 3 €) a Il Duomo. Desde ahí a la Galería de Victorio Emanuelle que hay en esa misma plaza y a comer, pues ya eran las 14:30 y por esos lugares no acostumbran a comer tan tarde… Es más, tuvimos que pedir la pizza rapidito porque cerraban la cuccina: Nada que ver con los “telepis” ni similares… por 7 € nos pusieron una pizza recién hecha en horno de leña casi como una familiar de grande. Además, unos spagetti carbonara por 7 € con el que comen perfectamente dos personas… ¿quién dijo que Italia es caro?, ¿dónde comen por 15€ dos personas en Madrid?, ni si quiera en un McDonald’s…, porque, en los italianos aquí te sangran pero bien.

Por la tarde, tratamos de ir a ver “La Última Cena” o como ellos lo llaman Cenacolo Vinciano, pero era necesario reservar por teléfono (el lunes lo habíamos intentado, pero estaba comunicando continuamente), así que, no sirvió de nada pedir por favor que nos pasaran y que era nuestro único día en Milán.

Un par de temas que tenía pendiente en Italia son los helados y el café. Los helados, qué decir, impresionantes. Es realmente una crema, no un bloque congelado, con hielitos cristalizados, como aquí. Fuimos a un sitio que tenía más de siete tipos distintos de chocolate, y la copa de “dos bolas” (porque la llenaban a rebosar) eran sólo 2,8€… ¿cuánto cuesta aquí algo igual?.

Nos acercamos al Castello Sforzesco, donde lo que nos asombró fue que en España no cuidamos debidamente las antigüedades, pues dicho castillo está perfectamente conservado y cuidado.

Para acercarno nuevamente al centro más turístico, subimos por una calle que es de las más comerciales de Milán, con las típicas tiendas que también nos podemos encontrar en la calle Preciados de Madrid.

Luego, tocaba el café, recomendándonos el “expresso”… era como un dedal de café, casi cafeína pura.. sólo para yonkis.

Tras darnos un par de paseos por otra calle comercial, donde nos comimos un Pretszel (típico panecillo alemán), acabamos tratando de volver al mismo restaurante de la comida, pero decubrimos que éste sólo abre por las mañanas. Nos metimos en uno aledaño, donde cenamos por 25 € un calzone y unos Orecchiette acompañados de salchichas y picante.

Salimos corriendo hacia la estación de Cadorna para coger el Malpensa Express, un tren que lleva desde Milán al aeropuerto, ¡pero… sorpresa! ya no había más trenes, sólo podíamos volvernos en autobús. que, casualmente, acababa de irse, así que como sólo hay uno por hora, nos tocó esperar una horita a pie quieto en la parada del autobús que a su vez era de taxis. Llegamos al aeropuerto, tras una siesta (pues son 45 minutos de viaje) y de nuevo al hotel para descansar.

Los dos días siguientes, fueron días de trabajo continuo, pero la tarde del miércoles, un compañero italiano y su novia nos llevaron a la zona de marcha de Milán, que está un poco alejada del centro. Estuvimos cenando en un restaurante muy chulo a la orilla del Naviglio, una especie de canal por el que circulan pequeñas embarcaciones. Mientras estuve trabajando por la mañana/tarde, Alicia aprovechó para ir ella sola a Milán y comprar los regalos.

Finalmente, el jueves, al terminar de currar, salimos pitando al aeropuerto para volver a Madrid… Arrivederci Milano!

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One thought on “En Milán

  1. Complementando el post, el restaurante donde nos llevó mi compañero del curo fue el Officina12 (www.officina12.it).

    El sitio está muy, pero que muy bien. Sé que no es típico de la zona, pero la T-Bone Steak es impresionante.

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