En Atenas

Estos pasados 18 y 19 de Julio hubo un evento de cierto fabricante de seguridad/networking en Atenas. La verdad es que suponía que no iría, pero al final, nos invitaron y ahí estuve. La invitación consistía en darnos cierto dinero, pero debido al alto coste del vuelo, sólo pude ir yo… ¿y por qué sólo yo?. La historia es larga:

La idea era, en el caso de ir, poder llevar a Alicia. Luego parecía que finalmente no íbamos, pero a última hora sí, aunque con un compañero de trabajo compartiendo habitación, lo que hacía complicado que Alicia pudiese ir. Al final, debido a los fondos que nos dieron, sólo podía ir uno y yo fui el elegido. El caso es que viendo el coste del vuelo (casi 500€), para 3 días era prohibitivo que Alicia viniese, así que fui para allá a la aventura. Al menos, el día anterior me dijeron que el distri también iba y unos chavales de la competencia, que además cogían el mismo vuelo que yo.

Salí hacia allá el miércoles a las 12 de la mañana. Llegamos sobre las cuatro de la tarde (ojo, allí es una hora más). Al llegar al hotel, el mismo que del evento, hago el check-in y me dice el recepcionista que no tengo reserva. Le muestro el ticket que me da mi empresa y, ¡ME HAN RESERVADO EN OTRO HOTEL!. Encima, el teléfono del curro NO coge cobertura (debe tener bloqueado el roaming) y sólo tengo el personal. Llamo rápidamente a la agencia de viajes y me dicen que sí, que lo saben, que me reservaron otro hotel porque no había disponibilidad ese, pero no me avisaron. Eso explica también que pensase que el taxista nos estuviesen dando el rulo del turista, pues nos llevó a un hotel que no coincidía con mi marca de Google Maps. Afortunadamente, el hotel está a unos 10 minutos andando, así que voy para allá a hacer mi check-in y a las 18:30 nos reencontraríamos otra vez en el hotel para dar una visita de bienvenida.

En esa visita, estuvimos con un par de preventas de españa del fabricante, los chavales del otro integrador y el distri. Nos dimos una vuelta por fuera de la Akrópolis:

En Atenas

Junto a la Akrópolis

Nos dimos una vueltecilla por la zona hasta que llegamos a la zona no turísticas, donde en una terraza aprovechamos para cenar. De ahí fuimos a un pub que tiene azotea estilo chill-out, asi que tomamos una copa y al hotel… un paseíto de unos 40 minutos de vuelta. Durante el paseo, uno de los compañeros me comenta que se ha preparado una de las certificaciones y que hay info en Internet y tal… Así que según llego al hotel, sobre las doce de la noche, me pongo a buscar, me bajo los temas y empiezo a estudiar… me acosté a las cuatro de la mañana.

Al día siguiente, el jueves, el despertador a las 7 casi me mata, pero había que estar temprano para hacer el check-in del evento. Esa misma tarde tenía además la certificación, pero al no verlo nada claro, hablé con el personal de cursos y les pedí cambiarlo al viernes por la mañana. Mientras estaba en las charlas, con los product managers y demás, me da por verificar las dos certificaciones que tengo y veo que una de ellas no es para nada apropiada a lo que suelo hacer, así que lo cambio in extremis y veo que el temario es con diferencia más grande que el que esperaba… así que, me entra el pánico y me piro al hotel a estudiar toda la tarde. No está bien, pero sólo me escapé de la última charla y de una cena oficial.

En el hotel, como  un loco, mirando los temas, empollando, con las pestañas ardiendo. Como me escapé de la cena, aproveché para buscar algún sitio para cenar alrededor de mi hotel. Encontré un tugurio, pero la dueña, una señora mayor, supo traducirme al inglés sin problema la carta. Hay que decir que mi hotel no está en zona turística, es una zona residencial y el tugurio no debe estar nada acostumbrado a turistas, pues todo en griego y sólo había griegos cenando. Al fin probé los gyros y algo a lo que llaman kebab. La verdad es que el gyros es como el kebab pero de cerdo y en plato (con la pita al lado, aunque muy bien especiada). El kebab es como un pincho moruno, sin el palo, pero de carne picada de vacuno y cordero. Estuvo mejor el gyro. Tras la cena, donde yo creo que me cobraron de menos a modo de menú degustación para turista perdido y solitario, volví al hotel a estudiar… hasta las cuatro otra vez.

Al día siguiente, viernes, las certificaciones, una tras otra. La primera, pensaba que iba a pinchar por los pelos, pero en realidad tuve muy buena puntuación. Respecto de la segunda, la verdad es que no me sonaba ninguna pregunta, no se parecían en nada a los ejemplos… pinchaba seguro, así que sin esperanza a darle a finalizar, me pone “PASS”. Yo con los ojos como platos, ya me habían dado el día y para bien. Al final, dormir poco más de 3 horas al día mereció la pena… ¡y tanto!.

Estaba que lo tiraba, así que por la tarde, fuimos a la plaza Sintagma, a ver a los indignados, pero no había ninguno. Tras ver el cambio de guardia, fuimos a Ekklisia Agii Isidori, un monte desde el que se puede ver todo Atenas. Subimos en un funicular, el cual es algo caro, 7€, pero merecen la pena las vistas. Lo que sí fue curioso es que el agua que vendían allí, las típicas botellas de un tercio, costaban 0,35€. ¿Alguien se puede imaginar ese coste en un sitio turístico en España?.

Ekklisia Agii Isidori

Vistas desde Ekklisia Agii Isidori

De allí salimos hacia el centro de nuevo, con la intención de ver la Akrópolis, pero, ya habíamos andando basten, así que nos dio pereza. Fuimos a una azotea de estas a tomar un daikiri.

Azotea Chill-Out en Atenas

Azotea Chill-Out en Atenas

De allí fuimos a cenar, a otra terracita/azotea y al hotel. Como el mío estaba a 10 minutos andando, cogí un taxi que me cobró 3,20€, el precio mínimo. Lo raro es que me dijo que a esas horas, sobre las 3 de la mañana, podría ser peligroso ir por la calle… No tenía esa apreciación, pero sí había visto algunos ninis/canis por allí el día anterior.

El sábado, a las 10 el despertador casi me mata otra vez. Habíamos quedado a las 12 para ir directos a la Akrópolis. La entrara eran 12€, no está mal cobrado. Con el solazo que hacía, acabamos como cangrejitos por la tarde. El caso es que no está nada bien conservado, además de los turistas idiotas que cogen piedras o se dedican a tirarlas… En cualquier caso, es interesante imaginarse cómo podía haber sido aquello, en mármol blanco.

Partenón en la Akrópolis

Partenón en la Akrópolis

Una cosa que no me gustó nada fue ver niños con acordeones pidiendo. Estaba claro que no eran de la zona… supongo que pasa igual que en Madrir, donde hay unas mafias que controlan los semáforos. Allí lo hacía con niños acordeonistas tocando Zorba el Griego sin parar y todo ello sin que la policía moviese un dedo, pues lo hacían incluso delante de ellos. De allí, a comer, por la zona turística, donde como no, pedí otro gyros. Volvimos al hotel a por las maletas y vuelta al aeropuerto… La verdad que lo siento por la chica que le tocó sentarse a mi lado, pero después de sudar como un animal con la visita matutina (y sin poder volver a la habitación por una ducha), supongo que le debí dar el viaje 😦

Para resumir, tres días en Atenas, estudiando, pero con cierta diversión al salir todo bien.

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