Finde sin coche

Llevé el viernes el coche a la revisión típica. Además de la revisión en si, quería que le mirasen también un ruido que aumenta en un intervalo concreto de velocidades y, sobre todo, en las curvas. Es un ruido sordo, grave, que conforme se acerca a los 120Km/h empieza a notarse hasta que superando dicha velocidad deja de escucharse (o al menos las frecuencias que como humano puedo escuchar).

Hasta aquí todo bien, pero me comenta el taller que, según encienden el coche, le notan un ruido metálico que, basándose en su experiencia, implica problemas con la polea del cigüeñal. Buscando qué hace, veo que se encarga de absorber los golpes del compresor de aire acondicionado, para que no repercutan en el motor. Según comenta el taller, si no lo arreglo puedo romper motor en cualquier momento.

El coche ya tiene casi 10 años, pero más caro es comprar uno nuevo, así que seguiremos reparándolo. La broma se avecina bien cara, a lo que hay que añadir el IBI, impuesto de circulación, seguro del coche… Total, que las cuatro perras que Hacienda me ha devuelto, van todas a pagar estos “imprevistos” (sí, lo sé, los impuestos no son imprevistos).
Se supone que el martes estará… Veamos qué tal. Como decía el Neng, “… Mi coche es mi motor…”.

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Desde el Sur al Norte (de España)

Otra vez no he vuelto a postear en dos semanas… pero incluso en fin de semana he estado liado preparando las reuniones y demos.

La primera semana de Febrero ha sido para el sur de España, haciendo Madrid-Murcia-Madrid y Madrid-Tenerife-Las Palmas-Madrid, lo que me ha tendido 3 días fuera. La semana siguiente ha sido el norte, donde finalmente hice Madrid-Bilbao-San Sebastián-Madrid y luego Madrid-Oviedo-Gijón-Madrid.

El viaje a Murcia lo hice en tren, que se tardaba más o menos lo mismo que en coche y me permite trabajar mientras. Con el GPS medí algún tramo a 180 Km/h, lo que no está mal y las paradas son muy rápidas, tanto que como no estés en la puerta al llegar en la estación, quizás te tengas que bajar en la siguiente. Nunca había estado en Murcia y por suerte no me hizo mucho frío ni llovió. Ese lunes, llegué un poco tarde a casa, pues llegué de vuelta a Chamartín a las 23:30.

Al día siguiente, martes, a Canarias, donde la primera parada fue Tenerife, en el “famoso” aeropuerto de Tenerife Norte. Según me contó la gente de allí, parece que al encargado de hacer el aeropuerto le preguntaron dónde NO había que construirlo… y lo edificaron ahí mismo. Al ir llegando, el piloto comentó que trataría de aterrizar en él, pero que si no podía, iríamos a Tenerife Sur… Unos días antes hubo riadas en Tenerife y una especie de tormenta tropical todavía estaba por la zona, pero en las últimas. Por las calles todavía había barrillo en las aceras y en verjas se veía suciedad a más de un metro de lo que arrastró la riada, además de garajes achicando el agua tras la inundación. Tenerife está a la bajada de un barranco y el agua acaba llegando en forma de riada cuando llueve en La Laguna (en la zona alta).

Arco Iris en Tenerife

Arco Iris en Tenerife

En Tenerife

En Tenerife

Mi idea de Canarias es la visión de Lanzarote que he visto en fotos, por lo que Tenerife me ha sorprendido muchísimo. Todo muy verde, pero verde tropical intenso. Imagino que debe llover regularmente, pues estando por allí, chispeaba de forma contínua… pero bueno, como he comentado, la tormenta estaba en sus últimas horas.

Por la tarde cogí un vuelo de Binter Canarias para ir de Tenerife a Las Palmas. La idea inicial era coger un ferry, pero por previsión de la tormenta, cogí el avión. Es la primera vez que voy en uno de hélices (que como las mueven, pueden ir marcha atrás) y no se va tan mal como pensaba, pues de ruido hace más o menos lo mismo y el trato, pese a ser un vuelo de media hora, me dieron agua y una chocolatina típica de allí, las Tirma.

Al llegar a Las Palmas, aeropuerto de Gando, me entró un momento pánico: pensaba que había llegado a otro aeropuerto distinto, pues según la publicidad de Binter en el avión, había varios posibles destinos dentro de Gran Canaria. Por otro lado, al ser una base militar, pensaba que era algún tipo de aeródromo, y un avión de RyanAir me hizo sospechar que era un aeropuerto secundario. Al final resultó que sólo ese era el único aeropuerto. Para ir hasta la ciudad, como está un poco alejado, cogí un autobús, pero los jubilados guiris italianos, que no entienden qué es una cola, hicieron complicado la subida al autobús.

Ya en la ciudad, como de costumbre, fui a cenar a un chino, donde pude comprobar que es igual que en Madrid. También fui de decomisos y bazares en busca de electrónica a bajo coste, pero creo que es  un mito. Quizás hace años sí merecía la pena, pero no hay nada como tener a Alicia con Internet y llamarla para comprobar precios en tiempo real.

Al día siguiente, tras las reuniones, llegué al aeropuerto justo cuando la puerta de embarque abría, con apenas 15 minutos antes de que el avión salga. Parte de la culpa del retraso, la tuvo la comida en un japonés con el cliente, donde el camarero se pone a cocinar en tu mesa… Cuando en el control un pasajero se “atascaba” al pitar en el detector y no dejaban pasar al resto, me entraron los mil males… siempre viene bien algo de acción. El cielo, tanto a la ida como a la vuelta, estaba un poco cubierto, mi ventana daba al Atlántico, no hacia la costa y no se veía mucho, así que sólo tenía como alternativa divertida dormir durante el vuelo.

En la siguiente semana, hice los viajes en coche. Tenía una demo en Bilbao y salí temprano. La verdad es que por allí todo bien, pero lloviendo, pues la dichosa tormenta de Canarias había subido hacia la península. En San Sebastián, donde fui por la tarde, me cayó una buena lluvia, justo cuando iba andando… menos mal que el chubasquero y paraguas oficiales de mi empresa me protegieron bien, pero el trolley se mojó bastante, entrando un poco de agua.

A la vuelta, vino lo peor, pasando Burgos, a 130 Km de Madrid y sobre las 23:00, me reventó la rueda trasera derecha. Lo único que noté fue que, al adelantar a un camión, comenzó a vibrar el coche y hacer un extraño sonido. Pensaba que era el pavimento, pero cambiando de carril seguía igual… poco a poco el ruido se hizo peor y me hizo sospechar de la rueda (pensaba que era la delantera derecha), pero como no quería estar de noche y lloviendo en un arcén cambiándola, seguí conduciendo más despacio hasta la primera gasolinera. No fueron más de 10 Km, pero la rueda quedó totalmente destrozada y humeante cuando paré:

Rueda Reventada (I)

Rueda Reventada (I)

Rueda Reventada (II)

Rueda Reventada (II)

Como ya tengo práctica, en 10 minutos ya estaba de continuando el camino, pero con un intenso olor a goma quemada dentro del coche. Al día siguiente, por la tarde, fui a Norauto y cambié las cuatro, que ya tenían 50.000Km y casi 3 años, por lo que ya les iba tocando (aunque podrían haber aguantado un poco).

Tras el viaje del lunes, el miércoles salí por la tarde hacia Oviedo, donde hice noche para evitar el palizón. Cogí un hotel muy céntrico, cerca de ¿la catedral?

¿Catedral de Oviedo?

¿Catedral de Oviedo?

Para cenar, fui a un chino, como es mi costumbre para saber si es igual de todas partes. La verdad que el pollo al limón fue muy raro y no me gustó… Además, entraron un par de yonkis al restaurante pidiendo un plato de arroz y pensé que terminarían atracándolo, ya sería la guinda final.

Al día siguiente, por Oviedo ya nevaba un poco al ir por la calle andando. De allí, a medio día salí hacia Gijón, donde seguía nevando.

En Gijón

En Gijón

Por cierto, para una de las reuniones, la dirección no venía en el GPS (calle nueva y planos no actualizados), así que terminé buscándola en Google Maps y algún gracioso puso la empresa en otro sitio, por el centro de Gijón, cuando en realidad está en las afueras… Nada mejor que un poco de stress para seguir con el día.

De Gijón salí sobre las 18:30 nevando, con obligación de cadenas en Pajares. Afortunadamente, la autovía de peaje no pasa por allí, pero sí estaba toda nevada… tanto, que íbamos todos los coches detrás de un camión que nos iba abriendo camino. Los quitanieves estaban funcionando en sentido contrario (bajada del puerto), pero a la subida, los tres carriles sólo eran uno e íbamos a menos de 50 Km/h. Algún 4×4 se atrevía a adelantar, pero lo peor eran los flipaos que con un astra o similar se atrevían a ir por la nieve. Pasado uno de los largos túneles la nieve se acabó, pero seguíamos a -10 ºC. Finalmente, llegué a casa, más o menos tarde, pero sin percances ni reventones, eso sí, el coche llegó un pelín sucio (y con nieve todavía en la matrícula):

Coche tras el viaje

Coche tras el viaje

Por cierto, he estado jugando con el nuevo servicio Buzz de Google. Tiene geolocalización cuando comentas algo, así que casualmente vi comentarios (salen unos globitos en el mapa) sobre un italiano de Torrejón, el Chacabuco, con muy buenas recomendaciones, así que decidimos probarlo y no nos defraudó. Tuvimos suerte al ir temprano, ya que casi todo el mundo iba con reserva. Como curiosidad, tenían “papas con mojo”, así que lo que no comí en Canarias, lo probé en Torrejón.

Semana de muchos vuelos

Tras el viaje a Porto la semana pasada, tenía previsto ir a Londres a ver a Alicia desde el viernes al lunes (pedí un par de días de vacaciones). De esta visita, Alicia hizo un extenso post contando lo que hicimos.

De este último viaje, llegue a casa el lunes a las 22:00 y me puse a todo gas a preparar el training que tenía que dar al día siguiente, en Valencia. Tras una siesta de 3 horas, a las 4:00 A.M en pie para salir hacia allí en coche. La verdad es que no lo voy a volver a repetir, no es en absoluto bueno conducir con tanto sueño… tuve un par de “sustos” con las bandas sonoras. Traté de parar un par de veces, incluso para dormir algo, pero nada, no hay manera, pues sólo de pensar que paro el coche y me van a robar, no consigo dormir.

Finalizado el training, sobre las 20:00, de vuelta a Madrid. Llego a casa a las 23:30, preparo la maleta pues a las 6:10 sale un avión hacia Lisboa con una plaza a mi nombre. Me vuelvo a echar una sieta y rumbo al aeropuerto. Esta vez, al menos, el training lo pude dar en español, pues uno de los asistentes no entendía el inglés. Una vez finalizado éste, salimos en coche (pero esta vez yo iba en el asiento trasero) hacia Porto, donde al día siguiente me esperaba otro training.

En Porto, fuimos a “La Capa Negra”, un sitio especializado en “francesinhas”, un plato típico de la ciudad que or recomiendo busquéis y tratéis de hacer en casa… yo lo comería, pero tiene mucho queso. De vuelta al hotel, resulta que me dieron una habitación de fumadores y no era posible el cambio, pero bueno, con tanto sueño y lo tarde que era, tampoco estaba para armar mucha guerra por eso.

El jueves, al finalizar el día, el partner me llevó al aeropuerto donde me esperaba un vuelo de ¿regreso?, noooo, de ida a Londres. Tenía previsto ir a Estados Unidos el domingo, pues tenía reunión allí el lunes y martes, así que, como no hay vuelo directo, era necesario hacer transbordo desde, por ejemplo, Londres, lo que me daba la oportunidad de ver a Alicia un par de días.

Al final, la reunión fue cancelada una semana antes, pero como los vuelos ya estaban cogidos y pagados al final volé de Porto a Londres, trabajando desde allí el viernes. El vuelo que he podido cancelar ha sido el transatlántico, aunque no sin cierta penalización.

Imagino que tras ver todo esto, es comprensible que haya olvidado el blog todos estos días.

De Lisboa a Mallorca

Esta semana ha sido un poco difícil: El martes tocó ir a Lisboa y el vieres, a Mallorca.

Para ir a Lisboa, lo típico, en avión, pero al volver… ¡en coche!. Salimos de allí sobre las 19h (local, es decir, las 20h aquí) y, entre recoger el coche del aeropuerto y tal… llegué a casa casi a las 4:00; ¡y al día siguiente currar!

Ayer viernes tocó ir a Mallorca. Habío ido hace muchos años y no recordaba los típicos molinos que se ven nada más aterrizar… de lo que no me acordaba es que TODA la gente que hay en el aeropuerto es ALEMANA… ¡con unas pintas!. No sé si viene lo mejor de cada casa o todos los alemanas son así (o yo me estoy volviendo un estirado).

Para ir a Palma (de Mallorca, aunque creo que ya no se puede decir), fui con Spanair… estuve por decirle al comandante,  pues tenía la cabia abierta al entrar, que no se le olvidara sacar los flaps. A la vuelta, también en avión, menos mal, pero con Air Europa… El avión petao, todo el mundo a lo suyo, parecía más un cercanía que otra cosa, pero bueno, al menos no había ningún gracioso con el móvil poniendo reguetón.

Ahora toca seguir ordenando la casa, ir a comprar, llevar los trajes al tinte… y el lunes, renovar el Carnet de Conducir, que se me caducó ayer (pensaba que el mes 10 era noviembre y no octubre).

Encerrados en el parking

Ayer, fuimos a Alcalá, pero primero pasamos por un Telepizza para recoger la cena. Como es una calle muy complicada (calle del Ángel), parece ser que tienen un acuerdo con un parking justo al lado, en el que te dejan meter el coche y al pagar la pizza te validan el ticket para que sea gratis.

Llegamos al sitio sin problemas, había otros coches entrando al parking y seguimos tras ellos. Termino de aparcar, un poco complicado, pues es de esos aparcamientos con muchas columnas y descubrimos la sorpresa: estamos encerrados.

La puerta de entrada de vehículos debió cerrarse tras nosotros y el acceso de peatones se abre con llave desde dentro, así pues, los otros que entraron tendrían plaza comprada o similar. No me preocupaba no poder salir de ahí, pues se llama a los bomberos y listos, pero sí me preocupaba sacar el coche, ¡a ver luego cómo me vuelvo a casa si tengo que esperar al lunes a recogerlo!.

Hubo que llamar al Telepizza a que viniese alguien con el mando, pero en ese rato, entro otra persona, así que Alicia se quedó tapando el sensor y pude sacar el coche. Mientras tanto, llegó el Telepizzero alucinando de cómo pudimos meter el coche, pues el parking cierra los sábados a partir de las 15:00.

Niñatos con BMW

¿Por qué todo niñato tiene que tener un BMW?.

Ayer, volviendo de Alcalá, sobre las 2:00 A.M, en la M607, fui a cambiar de carril, pues iba por el central, al de la derecha. Miré y no había nadie, así que, pongo intermitente voy a iniciar la maniobra y, de repente, un Serie1 rojo a todo gas aparece adelantando por dicho carril, pegando un bocinazo. Pegué un volantazo, pues ya me estaba metiendo en el carril y luego otro para no irme al de la izquierda.

El pollo se alejó serpenteando entre los coches, por todos los carriles. Alicia y yo, con un pequeño susto, pues no fue nada, aunque, me sorprendió lo bien que se comportó el coche. Siempre he tenido miedo de pegar volantazos a velocidades de autovía.

Si llego a ver al pájaro del BMW estrellado más adelante, ni habría llamado al 112.