Por fin vacaciones (día uno)

Por fin llegaron las vacaciones, y no me refiero a tres días sueltos o un puente largo, sino a vacaciones de verdad, 15 pedazo de días para hacer lo que quiera.

La idea inicial era irnos a un todo incluido a Fuengirola, pero con los últimos calores de Madrid, se nos quitaron las ganas de pasar calor por las noches y no dormir. Además, estar todo el día recluido en un hotel no me llama en absoluto la atención.

Así pues, de imprevisto surgió la idea: ¡Vayamos al norte!. Dicho y hecho, cancelamos la reserva de Fuengirola y en TopRural comenzamos a buscar alojamientos rurales. Finalmente, vamos a Lugo, Logroño y Lérida.

Hoy es el primer día, estamos en Vilanova de Lourenzá, en Casa Gloria. La casa rural está muy bien, tenemos cocina y los caseros son muy agradables. Tienen hasta gallinas en el jardín.

La idea era haber salido muy pronto por la mañana, pero el día anterior no había forma de dormir. Acabé viendo los programas del “llama y gana” hasta las mil, así que salimos un poco más tarde. El viaje, muy bien, cerca de 6 horas y media, eso sí, contando que paramos a comer en un chino en Lugo que nos pillaba de paso y encima teníamos para aparcar justo en la puerta.

Al llegar cerca de la casa rural, vimos unos carteles anunciándola, así que los seguimos. Llegamos a una casa completamente aislada, en la que no parecía haber nadie, salvo un perraco muy grande, así que preferimos no salir del coche y llamar por teléfono, pero sin respuesta. Viendo el poco éxito, decidimos seguir el GPS, pues ya tenía puestas las casas a las que vamos. Tras ir varios kilómetros por pistas casi forestales, volvimos a una carretera y, esta vez sí, el gps (ovi maps) nos llevó al destino correcto.

Tras reposar un rato, hemos dado la vuelta de rigor al pueblo y ahora a dormir, pues mañana toca Ortigueira.

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Desde Abejar (I)

Ya estamos en Abejar (palabra aguda, “abejár”, a mitad de camino del Cañón del Rio Lobos, Soria y La Laguna Negra.

Estamos en el hotel La Barrosa. Se come muy bien, pero tampoco a precio de pueblo… aunque claro, imagino que el pato es caro.

La habitación es muy nueva, suelo de tarima, no hace en absoluto frío, el colchón es durito… Lo único raro es que no hay bidé (o como se escriba).

A diferencia de otros hoteles rurales (pues éste lo hemos sacado de Toprural), tiene un pequeño spa: piscina climatizada, jacuzzy y sauna. También tiene gimnasio para los deportistas.

Hoy, a modo de primer día hemos dado una vuelta por el pueblo, donde nos han confirmado que no hay ningún cajero automático, por lo que el único sitio donde pagar en “plástico” es la gasolinera.

Eso es todo por hoy, en próximos días más